jueves, septiembre 22, 2005

Estar vivos o El arte de vivir
Según en que momentos el espacio me aparece con un significado diferente: espacio como extensión, y también espacio como distancia.Cuando lo percibo como campo abierto no veo limites y parece mojado por una lluvia de tiempo incontable. Cuando lo siento distancia lo se a la vez sendero, vericueto y es el ritmo de mi paso, su tiempo.

Los terrenos de la filosofía me muestran dos corrientes de opinión: el destino o la libertad, y siendo un recorrido limitado el mío, en lo que es andar caminos, voy por veredas de finalidad utilitaria, aunque entre pasos saltan presentimientos que me llevan más allá de lo asequible, de lo inmediato. Sea como sea voy avanzando y lo sé porque siempre acabo en alguna otra parte.
Si no fuera porque la lluvia del tiempo sobre el campo abierto de la vida termina borrando cualquier huella, hasta pudiera ser un pasatiempo mi biografía, y la historia toda, la de todos. Juego de aquellos que siguiendo con el lápiz los números en correlación muestran un dragón, un árbol... Libertad, destino, e historia, ... ésta la red que cobija al mediocre en su caída desde la imposibilidad del acto creativo. La sociedad como espectador, la cultura como receptora de la obra de arte le da un contenido de utilidad: los movimientos artísticos que cristalizan en sus obras objetivos catárticos y rompedores de esquemas, el arte religioso con mandalas que invocan virtudes iluminadoras, ...obras de arte como instrumentos para visualizar nuevas percepciones. Personas como canales para la creación. La vida y el sentido de la vida.

Como viajeros ansiosos de ver una luz a la vuelta del camino, a menudo andamos de puntillas por el sendero de las palabras, con la esperanza de reencontrarnos, en el recodo de un pensamiento.